martes, 6 de mayo de 2014

Recordando a Gabriel García Márquez




UN LUGAR, UN LIBRO















Me vais a permitir que modifique un poco la dinámica de esta sección. No quiero dejar pasar la oportunidad de rendir homenaje, desde este blog literario, a Gabriel García Márquez.
Hace unos días me encontraba con unos amigos, grandes aficionados a la lectura, como yo, y decidimos hacer un pequeño juego entre nosotros: a ver quién podía aportar mayor información sobre el autor recientemente fallecido.

Estas son las cosas que recordé:

-Le concedieron el Premio Nobel en el año 1982.
-Escribió, entre otras historias, Cien años de Soledad, El amor en los tiempos del cólera, Crónica de una  muerte anunciada, Memorias de mis putas tristes y La hojarasca.
-Nunca terminó sus estudios universitarios.
-La historia de amor de sus padres inspiró su novela El amor en los tiempos del cólera.
-Su abuelo materno era un militar de alto rango que participó en alguna guerra que no recuerdo. Le dijo una frase que le quedaría grabada para siempre: «Tú no sabes lo que pesa un muerto». Evidentemente, no se refería a la masa corporal.
-Su abuela materna, la esposa del militar, era aficionada a contar historias repletas de fantasmas y supersticiones, lo que marcaría el estilo de la obra del autor.
-El primer editor que leyó Cien años de soledad, le dijo que la novela no tendría ningún éxito, demostrando con ello no tener dotes de visionario.
-Tardó dieciocho meses febriles en escribirla, dedicándole total exclusividad. Abandonó las demás actividades, que eran las que sostenían la economía familiar, y al final, la situación era tan precaria que cuando envió la novela a un editor de Buenos Aires tuvo que fraccionar el pago en dos.
-La obra del autor se enmarca dentro del movimiento llamado «Realismo mágico».

Con este juego entre amigos, me di cuenta de que sabía más cosas sobre Gabriel García Márquez de las que creía.

El autor con su mujer y su hijo
Cien años de soledad es sin duda su obra más conocida, aunque en esta novela nacen personas con cola de cerdo, hay lluvia de flores, los muertos resucitan, las alfombras vuelan… y sin embargo, dicen de él que es un libro para leerlo de rodillas, tal es el entusiasmo, próximo a la devoción, que genera la historia de la familia Buendía.

El propio autor mencionó alguna vez que lo que le impulsó a escribir Cien años de soledad fue la frase con la que comienza la obra, y que llegaría a obsesionarlo: «Muchos años después, ante el pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo».

Se ha relacionado esta frase con el comienzo de Don Quijote de la Mancha, aduciendo que tienen el mismo número de sílabas: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor».

A mí no me salen las mismas sílabas, puede que por error mío; tal vez no he tenido en cuenta todas las licencias métricas. Así que si alguien se anima…

Sílabas aparte, los dos inicios son magistrales, como dos explosiones que reverberan eternamente en un universo literario.

Por algo es un autor que ha conseguido ser un clásico antes de morirse.

13 comentarios:

  1. Breve el post, pero sustancioso, Mayte. García Márquez, en mi opinión, es el más grande de los escritores en lengua española desde Cervantes o Quevedo. "Cien años de soledad" no es que empiece con una frase que contenga el mismo número de sílabas que "El Quijote" es que es "el quijote" de nuestra época. Pero aun siendo la obra magna de García Márquez, yo prefiero otras menos sobrecogedoras e intimistas como "Del amor y otros demonios" o "El coronel no tiene quien le escriba". En esta última el protagonista no es el olvidado coronel que diariamente acude a la estafeta de correos para comprobar si le ha llegado la paga de militar retirado, que nunca llega, sino el gallo cuyo destino se debate entre su utilidad para ganar cuatro cuartos en una pelea o la olla donde poder ser guisado y así alimentar con sus escuálidas carnes los famélicos estómagos del coronel y su esposa. Don Gabriel entró en la inmortalidad muchos años antes de que su corazón se cansara de latir y su mente de crear mundos mágicos pero muy reales.

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    1. Yo también pienso que es el escritor más universal en lengua española desde el Quijote, José Luis, y también es cierto que la grandeza del autor daba para una entrada sin fin, pero sé que los posts demasiado largos aburren al personal y lo leen a saltos. Tengo obras pendientes que leer, como las que mencionas. "El coronel no tiene quien le escriba" está en mi punto de mira desde hace tiempo.

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  2. Ya sé que la comunidad literaria se me echará encima, pero no me gustaba García Márquez. No me gusta el estilo narrativo que tiene, que en algunos momentos parece que se escucha y está más pendiente del impacto que pueda causar que de decir lo que quiere decir.
    En su día sí me gustó Cien años de soledad, tal vez sea porque la leí en un momento en el que me gustaba algo más la literatura de "mira qué bonito lo digo", pero la he querido volver a leer y no he podido con ella. En fin, como ya sabemos, hay gustos para todo y como persona sí me caía bien. ¡Qué le vamos a hacer!

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    1. Se me olvidó. Enhorabuena por la entrada, Mayte. Me he enterado de cosas que no sabía.

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    2. Se podría comparar su obra con los pastelitos especiales, Mercedes. Te comes uno y te parece lo más delicioso que hayas comido, pero si comes uno tras otro puedes saturar el paladar de sabores especiales.

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  3. No se me ocurrió contar las sílabas de la primera frase, pero sí se ha dicho que esa primera frase lo tuvo obsesionado y para mí es una frase genial. He aprendido cosas que no sabía y me gusta que la entrada no sea larga, lo bueno... A mí la novela Cien años de soledad me gustó muchísimo. La he leído dos veces y tengo que reconocer que es una de mis novelas preferidas. Gracias por la entrada.

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    1. A mí también me gustó mucho Cien años de soledad, Manuel, y El amor en los tiempos del cólera me marcó como lectora. No me cansa su prosa y en cuanto pueda pienso leer más obras suyas.

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  4. García Márquez es a la literatura lo que Picasso a la pintura. Lo importante no es el fondo sino el impacto visual y emocional que proporcionan ambos genios. En Picasso lo que trasciende es la sinfonía de colores y sus formas geométricas en una combinación armónica y perfecta. En García Márquez el lirismo de su narrativa va mucho más allá de lo aparentemente describen sus escenas.

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    1. No sé si os habéis dado cuenta, pero desde que falleció García Márquez, su novela Cien años de soledad ocupa los primeros puestos en el top 100 de amazon. Hoy en el nº 6.

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  5. Solo he leído “Cien años de soledad”, de modo que no debería opinar demasiado, aunque si me ciño exclusivamente a esta novela, coincido con Mercedes. No me gusta su estilo, aunque reconozco que esgrime una literatura brillante, lo suficiente como para hacerle merecedor de todas las alabanzas que ha ido acumulando. Es una novela con personalidad y llena de matices, hasta el punto que todos hemos tenido que consultar alguna vez si existía o no Macondo. Me caía simpático, por eso siempre dije que me gustaba más su manera de hablar que su manera de escribir.

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    1. El autor siempre decía, cuando le preguntaban por su estilo, que él no lo tenía, que tomaba caminos diferentes en cada obra, y que no es el autor quien marca su estilo, sino la obra. Es verdad que muchos nos preguntamos si existía Macondo, pero es un lugar ficticio. Fíjate la repercusión de la novela que al pueblo natal del autor, que estaba en la precariedad, quisieron cambiarle el nombre por Macondo para atraer turistas y hasta hicieron una votación en el pueblo, pero la gente no participó y no se cambió el nombre. Ay, Josep: ni Cervantes, ni García Márquez... qué vamos a hacer contigo, jeje

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  6. Muy buena síntesis, Mayte, de un autor que casi nadie, excepto Mercedes y Josep, se atreve a discutir.
    De muy joven comencé a leer “Cien años de soledad”. El realismo mágico me saturó enseguida, de manera que no pasé de las primeras páginas. Y no he vuelto a intentarlo. He perdido la novela con tanta mudanza. Aún estoy a tiempo: menos de 6 euros en Amazon-kindle.
    Por aquella misma época me fascinó “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa. Durante años preferí el estilo sobrio del peruano frente al barroquismo del colombiano. Cuestión de gustos. Más tarde me aburrieron las opciones políticas de Gabo y Mario, tan divergentes como excesivas. Parece que en algún momento se dieron de tortas. En mi montón de libros pendientes tengo la última de Vargas Llosa, “El héroe discreto”, que me produce una pereza invencible.
    Ya padre separado dediqué unas vacaciones a dar clases particulares a mi hijo Javier, que había suspendido en literatura. Leímos y comentamos “El coronel no tiene quien le escriba” —edición de Bruguera—. Una novela corta, perfecta en mi opinión. Javier pasó el examen de septiembre con notable. Gracias a Gabo.
    Del “boom” hispanoamericano sitúo a “El señor presidente”, de Miguel Ángel Asturias, por encima de “La fiesta del chivo” o “El otoño del patriarca”. Puestos a disfrutar con dictadores, mejor aún “Tirano Banderas” de Valle Inclán.
    Todo esto es personal y nada transferible.

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    1. Julio yo estaba ordenando mi librería el otro día y encontré un ejemplar de Cien años de soledad que no sabía que tenía. Fue una grata sorpresa, creo que descansaré un tiempo del kindle y lo volveré a leer. Entre Gabo y Vargas Llosa, buf, dos estilos diferentes, ambos premio Nobel. Yo prefiero el primero. Es cierto lo que cuentas de la pelea entre ellos, ambos dijeron que era un secreto que se llevarían a la tumba, pero parece ser que fue por algo que Gabo le insinuó a la mujer de Vargas Llosa. ¿Será verdad? De Asturias leí Hombres de maíz, y no me marcó tanto como las novelas de García Márquez. Tienes razón, es muy personal.

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